viernes, 20 de junio de 2014

Taller para la integración social de jóvenes sordos y oyentes.

Hoy queremos compartir con vosotros un proyecto que se está llevando a cabo en el Centro Juvenil de Carrús, una iniciativa de integración social con personas con discapacidad auditiva, coordinada por Javier, monitor en prácticas del curso de Monitor de Tiempo Libre 2014 de la Concejalía de Juventud.
Taller de integración social con jóvenes sordos y oyentes


Con la intención de transmitir a los jóvenes con dificultades sensoriales que en los centros juveniles tienen un espacio donde compartir actividades con otros jóvenes ilicitanos, y que se pierda el miedo a no entenderse, Javier ideó un taller en el que, a través del juego Rummikub, se pudiera intercambiar experiencias, risas y diversión entre personas sordas y oyentes.

¿Sabes en qué consiste el juego? Te lo explicamos

Jóvenes sordos y oyentes unidos por el Rummikub

El Rummikub se juega con 106 fichas, 104 numeradas y dos comodines. Las fichas están numeradas del uno al trece y en cuatro diferentes colores (negro, rojo, azul y amarillo). Pueden jugar 2, 3 ó 4 jugadores, siendo esto último lo ideal pues hay más posibilidades de hacer combinaciones. Cada jugador tiene un soporte similar al que se usa en el Scrabble para guardar sus fichas de forma que los oponentes no las vean.

Para empezar, las fichas son puestas en una bolsa o saco pequeño, o simplemente boca abajo sobre la mesa. Cada jugador saca 14 fichas para jugar. Si alguien tiene alguna ficha repetida (mismo valor y mismo color), esta se devuelve a la bolsa y se coge otra en su lugar. 

Para bajar fichas a la mesa los jugadores deben tener una o más lineas (combinaciones) que sumen 30 puntos o más. Los puntos son los que indica el número de la ficha, siendo el valor del comodín 0. En caso de no tener combinaciones por un valor mínimo de 30 puntos, el jugador debe robar una ficha y pasar el turno.

Una vez bajada su primera combinación, el jugador puede bajar cualquier otra sin importar su puntuación o aportar fichas a las ya existentes. En el caso de no bajar al menos una ficha en su turno, deberá robar una del montón y pasar el turno.

En este taller han participado un total de 10 personas sordas y oyentes, mezclándose entre sí, previamente se explicaron algunas palabras en lengua de signos. Al principio los nervios estaban a flor de piel, primero por el miedo a no entenderse, pero se dice que la mirada es el espejo del alma y eso bastó el primer día. Durante todo este mes los jóvenes han aprendido a comunicarse.

Lo que ha unido el Rummikub...que no lo separe el hombre ;)

Creemos en la integración de todos, este taller ha sido gratificante, y un gran proyecto de prácticas de Javier. La experiencia ha sido muy positiva, tanto para el colectivo de jóvenes con deficiencia auditiva, pues ahora conocen las posibilidades que tienen dentro del programa de centros juveniles (y ya empiezan a participar en las actividades) como para jóvenes oyentes, que han podido comprender las dificultes que en este mundo existe para otros colectivos. 

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